La vida tiene formas curiosas de unir a la gente. Tú conociste a tu mejor amigo
cuando te sentaste junto a él en el asiento del autobús tu primer día de escuela. Tu media naranja apareció en tu vida
cuando la cita a ciegas con tu mejor amiga no funcionó. Uno nunca sabe cuando el próximo
encuentro cambiará nuestra vida. Esa también es la realidad en los negocios.
Regresemos a enero de 1987.
Rhonda Anderson, ama de casa de Montana, acababa de enseñar a un grupo de mujeres acerca de su tradición de preservar historias familiares en atesorados álbumes fotográficos. Ella había quedado sorprendida que estas mamás tenían sus fotos en gavetas, cajas y hasta debajo de la cama. Determinada en ayudarles a capturar y contar sus historias, Rhonda llamó a un fabricante de álbumes localizado en Minnesota para hacer un pedido por 40 álbumes, éstos eran los únicos álbumes que su familia había usado y ella los adoraba.
Fue después de las horas de oficina cuando la ejecutiva de la compañía Cheryl Lightle contestó el teléfono para tomar un mensaje. Rhonda y Cheryl hablaron sobre la presentación y comenzaron a explorar las posibilidades. De esa llamada se originó la visión que un día habría millones de personas aprendiendo a festejar las historias y recuerdos familiares.
En julio de 1987, la primera Consultora de Creative Memories firmó su Acuerdo. Hoy día la compañía tiene decenas de miles de Consultoras a través del mundo que crean la diferencia en la forma en que la gente recuerda, celebra y se comunica entre sí.
Y todo comenzó con una simple llamada.
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Arriba: Cheryl (izquierda) y Rhonda reactuando
"La llamada". Arriba: Rhonda (izquierda) y Cheryl convirtieron su llamada en una iniciativa de negocio significativa.
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